Martín Onti: La calma antes de la tormenta

Habló Luis Enrique en la conferencia de prensa previa al decisivo encuentro ante Alemania y todo indica que la calma ha sido, es, y será, el patrón de conducta por la cual regirse. Uno lo escuchó y, si se abstiene de lo ocurrido ante Suiza, podría haberse ido a su casa con la convicción que lo de esta noche ante los de Joachim Löw se encamina a ser un mero trámite de clasificar a España a la Final Four de la UEFA Nations League.
 
Atentos a su oratoria, su lenguaje corporal y lo que trasmitió en su mensaje de intenciones conciliatorias, dos pasan a ser las alternativas a tener en cuenta. Una es la confianza que trasmite el técnico asturiano descontando su candidatura a estar entre los agraciados cuatro finalistas, y la segunda una la adivina mirándole de reojo al analizar sus palabras y entendiendo que lo que dice, apunta más al escaparate mediático que a una realidad que nos conduce al escepticismo que dicta lo existente.
 
España ha llegado a este punto, de declaraciones y de posteriores análisis más intrusivos, sólo porque el planteamiento de juego de Luis Enrique ante los suizos nos conduce a ello. Explicábamos, con anterioridad en la nota titulada ‘Fractura Ideológica’, que la lectura hecha de aquel empate agónico en Basilea se basaba en el yerro comunicativo del entrenador o en la captación equívoca de los receptores, es decir, en sus jugadores, esto sin atajos especulativos.
 
Hoy, y ante la alternativa forzada de tener que ganarle a los germanos para sumarse a los otros notorios que deberán decidir el campeón de este torneo que aún no tiene el ‘reconocimiento papal’, La Roja necesita de una victoria como única disyuntiva y así la postura de Luis Enrique debe ser vista bajo la lupa de haber sido puesto entre la espada y la pared.
 
El estratega español, que en dicha charla muestra una calma traicionada por algunos modos gestuales producto del brete en el que ha metido a su equipo, se afirma en su convicción estratégica y deja entrever una victoria frente a Alemania que nos aleja por momentos de toda duda anterior dejando el juego ante Suiza como un mero partido más de esos inesperados que cada equipo tiene alguna vez en su vida y del cual nadie quiere acordarse.
 
El estadio de ‘La Cartuja’, en Sevilla, hablará mejor desde el campo con gradas de almas vacías y, a más tardar esta noche con la madrugada del miércoles amenazando con descubrirnos la realidad, tendremos la certeza de saber a qué ha apostado Lucho. Por ahora, sólo la calma intenta ser antepuesta a lo que podría transformarse en tormenta de desconocidos daños colaterales.
 

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